Hace un rato me miré al espejo, y no, no vi arrugas, ni bolsas en los ojos, ni michelines, ni estrías, ví a mi madre. Si, a mi madre, a mi madre cuando le llevaba esa copa de coñac a su abuelo, con el Pronto, cuando sufría cada fin de semana por ver que su padre amenazaba con irse de casa, cuando su tía tenía que pagarle el alcoholismo a su tío y ella sentía vergüenza de verlo en la calle y saludarlo, cuando conoció a mi padre y el venía por el camino con sus pantalones rojos y mi tía y ella se reían a mas no poder, a mi madre cuando para darnos de comer tenía que estar día y noche delante de una maquina de coser, cosiendo ropa de muñecos, cuando se despidió de toda la familia porque entraba en una operación de la que no sabía si saldría, a mi madre llendo a trabajar después de una operación de corazón, a mi madre llorando conmigo. Y al verla, y ver sus recuerdos, he podido comprobar una vez mas que mi madre es mi heroína, es la persona con mas fuerza y valentía que conozco, la persona que lo ha dado todo por mí, por mi felicidad, por que tenga una buena vida a pesar de ella no poder con su alma. Yo mamá, me doy cuenta de todos tus sacrificios, de las noches sin dormir, mi más sincero TE AMO , en mayúsculas, porque no mereces mas que palabras de aliento por ser esa campeona que ganó a la muerte pensando en llevar a su familia hacia delante.

No hay comentarios:
Publicar un comentario